El amor bueno es un desafío fascinante

El amor bueno es un desafío fascinante

Mariela Briceño

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Saber amar y saber ser amado es una conquista personal. Es fruto de la decisión y del esfuerzo. Un arte inteligente cuya madre son las virtudes. La madurez no la trae el azar, ni se improvisa. Saber amar de veras es pura y dura sabiduría.

Fragmento Original

“Esto no significa dejar de advertir la decadencia cultural que no promueve el amor y la entrega. …síntomas de la << cultura de lo provisorio >>. Me refiero, por ejemplo, a la velocidad con la que las personas pasan de una relación afectiva a otra. Creen que el amor, como en las redes sociales, se puede conectar o desconectar a gusto del consumidor e incluso bloquear rápidamente. Pienso también en el temor que despierta la perspectiva de un compromiso permanente” (La alegría del amor, n. 39)

Comentario

El convertirse en verdaderos amadores requiere tiempo, tiempo para madurar y tiempo para desarrollar el amor. Las relaciones interpersonales son opuestas a las características propias de las redes sociales. Esto confunde a los jóvenes (y no tan jóvenes) en su vida amorosa, creen que amar al otro es así de rápido, que se puede controlar todo sin dedicación, sin inversión de tiempo, sin poner en juego las virtudes y valores, sin equivocarse y rectificar. Este error puede estar llevando a nuestros jóvenes a desencantarse de vivir un amor verdadero.

Nacemos sin saber andar, hablar, vestirnos y vivir por nuestra propia cuenta. Aprendemos con tiempo y con esfuerzo. Y lo mismo con el amor. Nacemos muy necesitados de que nos quieran, pero con poca madurez para amar. Convertirnos en verdaderos y buenos amadores, capaces de darnos y acoger a los demás… requiere aprender, educación, tiempo y esfuerzo.

Aprender a amar de veras y bueno es un desafío fascinante. Nos jugamos en su logro nuestra madurez de personas. Quien logra amar y su sabiduría, vence todas las soledades, encuentra en sus amados las razones de vivir, y aleja de su existencia las angustias interiores y los vacíos del alma.

Temáticas: Amor conyugal