La familia no es perfecta

La familia no es perfecta

Rosario García Naranjo

EspañolEspañol | English English

No existe la familia perfecta. Siempre y en todo fenomenal, genial, esférica. Porque ninguno de sus miembros es perfecto. Cada historia familiar está hecha de alegrías y de dolores. Y en cada historia familiar, hay una propia respuesta de amor familiar a las luces y a las sombras. A nuestros amores no se les pide la perfección esférica. Lo que se nos pide, en la batalla por amarnos, es que luchemos por ser verdaderos, fieles, y honestos…. Sin rendirnos jamás.

Fragmento Original

“Doy gracias a Dios porque muchas familias, que están lejos de considerarse perfectas, viven en el amor, realizan su vocación y siguen adelante, aunque caigan muchas veces a lo largo del camino. (…) no queda un estereotipo de la familia ideal, sino un interpelante “collage” formado por tantas realidades diferentes, colmadas de gozos, dramas y sueños.” (La alegría del amor, n.57)

Comentario

No hay una familia ideal. Eso lo podemos dejar para las novelas o películas “de color rosa”. Lo que hay en la realidad son familias cuyas vidas tienen momentos de luz y momentos de neblina, días de brisas suaves, y temporadas con problemas, sufrimientos y tormentas. Depende de cada familia adoptar, frente a las distintas circunstancias, una postura optimista o desesperanzada. Unas reacciones, apoyos y fortalezas que vienen del amor probado. O, por el contrario, rendirse, echarse las culpas unos a otros y desunirse.

Las familias realistas en sus amores, las que no van a rendirse, aceptan el camino por donde transitan, las vicisitudes que les trae la vida. Lo hacen con dificultades, también con errores, pero vuelven a empezar, -las veces que haga falta-  sobre la base del cariño, la misericordia y el perdón, la esperanza, y el buen humor. El amor real es así. Lo otro es espejismo rosa que se derrumba con las primeras piedras del camino.

Temáticas: Familia