Amar es elegir y preferir

Amar es elegir y preferir

Carlos E. Guillén

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El amarse de veras crea su propio espacio y tiempo. Y pone los otros espacios y tiempos, con sus cosas, en su “sitio”: en su verdadero orden de importancia.

Fragmento Original

“El amor necesita tiempo disponible y gratuito, que coloque otras cosas en un segundo lugar.” (La alegría del amor, n. 224)

Comentario

El amor necesita, para vivirse, sus propios espacios y tiempos. ¿Cómo va a existir, si no le damos oportunidad? Algo tan elemental, lo olvidamos con sorprendente frecuencia. Queremos amar y que nos amen, pero todo el tiempo y sus espacios los entregamos a otras cosas. Resultado: el amor se nos fue, porque no le dimos ni lugar ni tiempo.

El amor tiene que ver con elegir. Qué bien sienta ser elegido por otra persona como lo predilecto y preferido a cualquier otra cosa y ocupación. Puede ser algo tan sencillo, por ejemplo, como en dejar de lado los teléfonos y las redes sociales cuando se está con el cónyuge y con los hijos. Más todavía si, además, hay peligro de “colarse” del trabajo, o de otras amistades y distracciones en la intimidad del hogar. Ser amado es ser elegido, preferido, a una llamada o a una notificación de mensaje.

En familia, cada amor –el de los esposos, padres e hijos, hermanos, abuelos y nietos– pide, para ser realmente vivido, su propio espacio y tiempo. Porque te amo y, para amarte, te elijo frente a lo demás. Prefiero seguir conversando contigo, compartir nuestras cosas, darnos compañía y confidencias, prestarte toda mi atención, no dejar que nada me desenfoque de ti.