La raíz del amor y de la unión conyugal

La raíz del amor y de la unión conyugal

Paul Corcuera

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¿Te casaste ante Dios? Pues no vivas tu matrimonio de espaldas a Jesucristo. Ábrele tu intimidad a su presencia y modo de amar. Déjale transformar el agua, las limitaciones de nuestros amores, en el mejor vino, en excelente amor.

Fragmento Original

“La unión sexual, vivida de modo humano y santificada por el sacramento, es a su vez camino de crecimiento en la vida de la gracia para los esposos. Es el misterio nupcial´. El valor de la unión de los cuerpos está expresado en las palabras del consentimiento, donde se aceptaron y se entregaron el uno al otro para compartir la vida. Esas palabras otorgan un significado a la sexualidad y la liberan de toda ambigüedad. Pero, en realidad, toda la vida en común de los esposos, toda la red de relaciones que tejerán entre sí, con sus hijos y con el mundo, estará impregnada y fortalecida por la gracia del sacramento que brota del misterio de la Encarnación y de la Pascua, done Dios expresó todo su amor por la humanidad y se unió íntimamente a ella” (La alegría del amor, n. 74).

Comentario

Crecí en una familia con peleas y amores de hermanos. Quizás, a ratos, aparecían más las peleas que los amores. Pero el tiempo fue invirtiendo la balanza. Somos seis hermanos. Con diversidad de carácter, de edades, de profesión, de estado civil, de creencias… una diversidad que se muestra muy armónica y enriquecedora.

Hace poco hemos tenido un encuentro familiar en casa de mis padres, luego de cinco años de estar distantes físicamente. Un encuentro ya ampliado con cuñados, sobrinos, novios… La diversidad de la familia se hace aún mayor. Con gusto he podido comprobar que el amor fraterno ha crecido con los años, ha madurado y se ha extendido a los nuevos integrantes, casi por propiedad transitiva. Una relación de unión que supera, respetando los diversos intereses y opiniones personales. Esa es la escuela de libertad y de paz que mis padres han logrado fomentar.

Por tener hermanos he aprendido, desde mi infancia y en familia, el milagro de la libre diversidad en base al respeto a una común igualdad. Los hermanos son el mejor regalo que unos padres pueda dar a sus hijos. El vínculo de fraternidad la mejor forma de aprender a ser generoso, justo y paciente, a saber, escuchar y acompañar, a ser compasivo y misericordioso, a estar dispuesto a atender, cuidar y ayudar a los que –cada uno tan diferente como persona– son mis iguales por compartir el mismo origen amoroso.