El amor lo explica todo

El amor lo explica todo

Carlos E. Guillén

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En un matrimonio no hay jefe ni superior, ni empleado ni subalterno ni esclavo.

Fragmento Original

“Es decir, algunos se creen grandes porque saben más que los demás, y se dedican a exigirles y a controlarlos (…) La lógica del amor cristiano no es la de quien se siente más que otros y necesita hacerles sentir su poder, sino que «el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor» (Mt 20, 27). En la vida familiar no puede reinar la lógica del dominio de unos sobre otros, o la competición para ver quién es más inteligente o poderoso, porque esa lógica acaba con el amor” (La alegría del amor, n. 97).

Comentario

Por más que en el trabajo uno sea el gerente eficiente, la presidenta exitosa, etc. de su compañía, esos cargos no pertenecen al ámbito de la familia. En casa, los dos esposos tienen derecho a opinar, a proponer, a acertar, a equivocarse, a afirmar, a retractarse, etc. Son un equipo de iguales, no un jefe y un subordinado, uno que siempre tiene razón y el otro que no la tiene nunca. Los dos pueden enseñar y los dos tienen que aprender. En el hogar no hace falta demostrarse o demostrarle nada a nadie. O, mejor dicho, lo único que hace falta demostrar es amor, las demás demostraciones sobran.

Temáticas: Matrimonio