Comprometerse en matrimonio ante la sociedad no es un saco de cargas y encima públicas. Es asumir un crecimiento decisivo del amarse. Es superar el ser dos, tú y yo, para ser ambos un único nosotros. El de nuestra unión. Ni tuya, ni mía, sino nuestra. Y esa nueva forma conjunta de ser y de vivir, cuando nos casamos, la fundamos y la comunicamos formalmente a la sociedad.
Fragmento Original
“El matrimonio como institución social es protección y cauce para el compromiso mutuo, para la maduración del amor, para que la opción por el otro crezca en solidez, concretización y profundidad (…) Implica una serie de obligaciones, pero que brotan del mismo amor, de un amor tan decidido y generoso que es capaz de arriesgar el futuro”. (La alegría del amor, n.131)
Comentario
Gustavo y Mónica son novios desde hace un tiempo. Quieren casarse pronto. Adolfo es el mejor amigo de Gustavo. Ha pedido tener una conversación con él porque, en su opinión, Gustavo está a punto de cometer un grave error si se casa. Adolfo “no cree en el matrimonio como un compromiso ante la sociedad”. Para él el matrimonio es una “convención social” y lo único que hace es llenarnos de obligaciones.
Gustavo conversa con él. Le dice: “Adolfo, estás equivocado, el matrimonio no es una carga. Si Mónica y yo nos queremos, lo que más deseamos es proteger nuestro amor y qué mejor protección para nuestro amor que la que da el matrimonio, que es fundar nuestro ser una unión y hacerlo ante todos. Es cierto que hay obligaciones, pero para quien ama esas obligaciones no son un peso, no se ven ni se sienten como obligaciones sino como oportunidades de entrega. Así como sucede entre padres e hijos, –también hay una obligación legal de inscribir a los hijos en el Registro Civil, de dar alimentos– y en este caso no sientes como obligación ni inscribirlos ni darles de comer, comprarles ropa, matricularlos en el colegio: no, ni siquiera te das cuenta que son obligaciones. Lo haces porque quieres lo mejor para tus hijos, porque los quieres y nada más. Pues lo mismo con el matrimonio”.











