Dinámicas del amor conyugal

Dinámicas del amor conyugal

Gloria Huarcaya

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En la feria de los experimentos y alternativas sexuales, no hay nada nuevo bajo el sol. La homosexualidad, la promiscuidad, las uniones de pura conveniencia económica, los usos y abusos en la pareja, las infidelidades, los maltratos y sometimientos, la esclavitud sexual, o el sexo sin amor… tienen tanta o más antigüedad que el peine o el zapato.

Lo que es más nuevo es la dictadura ideológica. La enorme hipocresía y la escandalosa contradicción de, por un lado, denostar como arcaica pieza de museo al matrimonio entre varón y mujer, fiel, procreador y para toda la vida; pero al mismo tiempo, por otro lado, exigir el mismo nombre de matrimonio para las convivencias homosexuales, para las parejas que, por principio, no quieren tener hijos, se pactan para un tiempo., o excluyen de mutuo acuerdo la fidelidad y la exclusividad del uno con una.

Fragmento Original

“La legislación facilita el avance de una multiplicidad de alternativas, de manera que un matrimonio con notas de exclusividad, indisolubilidad y apertura a la vida termina apareciendo como una oferta anticuada entre muchas otras” (La alegría del amor, n. 53)

Comentario

Somos testigos de una desestructuración jurídica del matrimonio en nuestros países. En realidad, una completa pérdida de su identidad. Pretender llamar matrimonio a un montón de relaciones sexuales que, entre sí son contradictorias y algunas de las cuales no pueden engendrar hijos propios, es una dictadura ideológica y una impostura sobre la realidad.

No es razonable mantener una posición neutral. La unión de vida y amor entre varón y mujer, el auténtico matrimonio, debe ser defendido, no sólo desde la Academia, también desde la sociedad civil y las familias. A todos nos concierne comunicar la verdad y la belleza del vínculo matrimonial: uno con una, en exclusiva, para siempre y abiertos a la vida. En la auténtica verdad del amor entre varón y mujer está la realidad humana originaria y permanente, abierta al futuro, que siempre nos enriquece más al vivirla.

La experiencia histórica de otras alternativas –que hoy se presentan como modernas, siendo más antiguas que moler el trigo– ha sido su fracaso social, y también personal. No tienen la capacidad de cumplir las funciones sociales estratégicas en la misma y gran medida que las realiza la familia de fundación matrimonial.

Cualquier sociedad, sin matrimonios generadores de familias, que se encomendase a las alternativas sexuales, sobre todo las homosexuales, desaparecería al cabo de pocas generaciones. Tal vez ya en la segunda generación. Y si esas alternativas pueden disfrutar de un lugar social y legal, sin causar un colapso generacional, es porque existen los matrimonios y familias estables, que tienen hijos propios, que los crían y educan, que los aportan como nueva generación de ciudadanos, y que son el sostén y la garantía de que la sociedad tenga futuro, en vez de decadencia y extinción. Estas verdades, tal vez, escuecen a las ideologías de  género y anti familiares, pero son hechos. Hechos que se ocultan y cuya difusión se reprime.

Temáticas: Matrimonio