Podemos empezar otra vez

Podemos empezar otra vez

Paul Corcuera

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La juventud es una edad preciosa de la vida: el esplendor del sol naciente. Sin un pasado que nos pese demasiado, desbordantes de energía e ilusiones, somos el futuro abierto a la novedad. Es cuando concebimos los grandes ideales para nuestra vida. Es la edad de abrirse a la verdad y tomarle gusto a su luz. Edad en la que sentimos un rechazo íntimo a la mentira, a que nos engañen y manipulen, a toda forma de hipocresía.

¿Eres joven y sin ideales… ¿Eres joven y estás vacío…? ¡Examínate por dentro y afina tu ojo… no sea que ya estés muerto en vida!

¿Eres joven?  Sé tú persona, es única en origen y destino, crece adentro, sueña en grande. No seas un zombi. No te aborregues en la manada. Estás a tiempo. Justo en el tiempo de poner tus cimientos.

Fragmento Original

“Necesitamos encontrar las palabras, las motivaciones y los testimonios que nos ayuden a tocar las fibras más íntimas de los jóvenes, allí donde son más capaces de generosidad, de compromiso, de amor e incluso de heroísmo, para invitarles a aceptar con entusiasmo y valentía el desafío del matrimonio” (La alegría del amor, n. 40)

Comentario

Renovarse o morir. Saber comunicar de nuevo las verdades o ser arrinconado en un almacén donde se acumula la chatarra. Aquí y ahora, la tarea ineludible de los padres, y de quienes nos dedicamos a la labor educativa, es encontrar nuevas fórmulas de enseñanza que, con cariño y respeto, con inteligencia y belleza, resplandezcan en la mente y conmuevan el corazón de los jóvenes.

Algo no va bien en nosotros, padres y maestros, si enseñamos el matrimonio y la familia sin atractivo, sin el poder de convencer que las verdades tienen. Estamos a tiempo de una renovación en profundidad. De una comunicación más viva y actual.

Temáticas: Jóvenes