Para ser una familia feliz

Para ser una familia feliz

Renata Coronado

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Tengo muchos sueños para mi vida. Pero hay uno que es el cimiento de todos. Quiero tener una familia fuerte, estable, amorosa, feliz… ¡Y voy a hacerlo realidad!

Fragmento Original

“…a pesar de las numerosas señales de crisis del matrimonio, el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes…” (La alegría del amor, n. 1)

Comentario

Soy una joven profesional. Vivo el tiempo que me toca vivir. Veo familias en crisis. Me conmueven sus sufrimientos. Me impresionan sus disputas.  Me ponen a la defensiva y en modo “¡cuidado, precaución…!” Pese a todos los pesares, me inunda adentro un mar de emociones preciosas, una alegre esperanza, una fuerza consoladora, y una luz de intensa ternura… ¿Cuándo?  Cuando conozco a quienes se comprometen a fondo con su amor y, por eso, fundan un matrimonio. En esa boda, comparto la alegría de unirse de los novios, porque levanta mi fe y esperanza en el amor bueno y verdadero.

Los jóvenes –mi generación– anhelamos formar una familia fuerte y amorosa, compañía fiel y leal, aunque el entorno parezca hostil y veamos muchas rupturas, infidelidades, divorcios. Esos naufragios nos pueden llenar de miedos e inseguridades. Sin embargo, en el fondo de nuestro corazón, el sueño de amar y ser amado de veras toda la vida permanece. Late diciéndonos: “Es posible. No es fácil, pero es lo bueno.  Hazlo realidad en tu vida.”

¡Podemos! ¡Claro que podemos!