La empresa más importante

La empresa más importante

Renata Coronado

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¿Quién no desea un matrimonio estable y una familia feliz? ¿La pregunta es ¿qué hacemos para lograrlo? Una preparación específica es imprescindible. En riqueza de contenidos. En anticipación a los ciclos y etapas. Porque el matrimonio y la familia no son, esencial y solamente, la unidad de reproducción de la especie humana, ni la célula básica del organismo social. Ni el reproducirse, ni la sociedad global son lo más importante y lo culminante. Lo importante y esencial es el don de sí, la acogida en si, y el hacerse ambos una unión de amor, como su más profunda forma de ser y de convivirse.

Fragmento Original

“…la decisión de casarse y de crear una familia debe ser fruto de un discernimiento vocacional.” (La alegría del amor, n. 72)

Comentario

Un error no infrecuente es ver el casarse y tener una familia como un “grado rutinario”, una especie de “etapa establecida” o “una convención social”, que formaría parte del currículum del ciudadano de ley y orden. Escucho entre muchos jóvenes de mi entorno que ven el matrimonio como el siguiente paso que deben dar, como terminar una carrera y conseguir un título profesional.

En cambio, concebir el proyecto de matrimonio y familia como una vocación, como la empresa personal más importante que podemos emprender –no como algo que es parte del ciclo natural de nuestra especie viva– nos abrirá al universo personal del amor. Nos motivará profundamente el deseo de aprender a amar. De conseguir la capacidad o madurez para el íntimo don y la acogida recíprocos, enteros y sinceros. De adquirir aquellas fuerzas internas –las virtudes– que son las energías del amor bueno y auténtico. Y, al aprender el amor verdadero, se nos abrirá su paisaje culminante, que es ser ambos una única unión íntima de vida y de amor.