Del tú y yo, al "nosotros"

Del tú y yo, al «nosotros»

Carlos E. Guillén

EspañolEspañol | English English

«Yo soy para mi amado, y mi amado es para mí»

Fragmento Original

“Es el encuentro con un rostro, con un «tú» que refleja el amor divino y es «el comienzo de la fortuna, una ayuda semejante a él y una columna de apoyo.” (La alegría del amor, n. 12)

Comentario

¡Qué importante es el rostro en el amor! Me permite encontrarme con el “tú” amado. Si no hay ese encuentro íntimo con su persona, no hay amor. Qué diferente es el amor de los esposos de cualquier encuentro “casual” y “anónimo”, donde poco importa quién sea la otra persona: en el fondo es un objeto a usar y, una vez consumido, desechar.

En cambio, para los esposos, cada uno de los dos es único. Los esposos, por amor, se han hecho el uno del otro. Esa es su nueva identidad, la más íntima de su ser “éste varón” y “ésta mujer”. No es solamente una manera de vivir. Es una manera de ser. Los esposos son “un nosotros único”. El nosotros que es sujeto y protagonista de “nuestra unión”.

Él y ella, unidos en su ser el uno del otro, encuentran en el seno de tal unidad la compañía, la ayuda y la confianza íntimas para toda la vida. El auténtico remedio a las soledades. La alegría del amor, con su mutua ayuda, que resiste a todo infortunio. Los otros… no han encontrado nada, salvo tristeza, soledad y vacío interior.