Nuevo tipo de huérfano

Nuevo tipo de huérfano

Carlos E. Guillén

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¡Soy un nuevo tipo de huérfano: ¡tengo padre y madre, pero nunca están en casa!

Fragmento Original

“El sentimiento de orfandad que viven hoy muchos niños y jóvenes es más profundo de lo que pensamos” (La alegría del amor, n. 173)

Comentario

A veces me encuentro con universitarios que, a esas alturas de la vida, es la primera vez que hablan con alguien de “sus cosas”. Antes nunca lo habían hecho. No han encontrado un amigo o amiga con quien abrirse confiadamente. Pregunto: “¿Y tus padres?” Me responden: “No tengo la confianza para contarles mis cosas”. Terrible soledad y desamparo del hijo. Hoy hay muchos huérfanos…, algunos con padre y madre en casa.

¿Por qué hay hijos sin la confianza para dirigirse a su papá o a su mamá? Algunas posibilidades: No suelen estar en casa. No conocen a sus hijos. Les gritarían. Porque nunca les dan la razón o según ellos nunca hacen nada bien. Porque son buenos estudiantes y a los buenos estudiantes “nunca les pasa nada”. Porque hay otros hermanos que tienen problemas y este de aquí se siente con “el deber de no tener ningún problema” de cara a sus padres. O cualquier otra razón. El hecho es que falta confianza, falta presencia cercana, y sobra soledad.

Si quieres ser buen padre y madre trata a cada hijo como si fuera hijo único. Los hijos no son ganados ni rebaños. Cada uno es una persona única, singular, diferente, con sus propios problemas y soledades, que necesita un amor personalizado.

Ser padre y madres es ser presencia y convivencia con los hijos. Es estar en cuerpo y alma en casa, ganarse la confianza, crear la confidencia y sostener la comunicación, dar seguridad. Es construirles un hogar unido y cálido.  Hacerles experimentar la fidelidad y su perseverante constancia. Es grabar adentro de cada hijo, con verdad auténtica, esta voz amorosa: “¡Soy yo, –tu padre, tu madre– aquí estoy, aquí me tienes, siempre, incondicionalmente!”

Temáticas: Desafíos actuales