El poder del amor

El poder del amor

Mariela García

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Las empresas que no dificultan, a propósito del trabajo profesional, la realización humana de varones y mujeres con vocación al matrimonio, cumplen la primera acción socialmente responsable a la que están llamadas.

Tal vez es mucho pedir que promuevan la conciliación entre el trabajo y la vida familiar de sus empleados, aunque sería ejemplar. Pero es una exigencia de coherencia con su proclama de responsabilidad social el que no la obstaculicen, la hagan difícil o la impidan.

Por sus obras, no por sus discursos, conoceréis el verdadero espíritu e intenciones de una empresa.

Fragmento Original

“Al comienzo del Salmo 128, el padre es presentado como un trabajador, quien con la obra de sus manos puede sostener el bienestar físico y la serenidad de su familia… El trabajo hace posible al mismo tiempo el desarrollo de la sociedad, el sostenimiento de la familia y también su estabilidad y su fecundidad… Dicho esto, se comprende que la desocupación y la precariedad laboral se transformen en sufrimiento… (que) afecta de diferentes maneras a la serenidad de las familias”” (La alegría del amor, n. 23-25)

Comentario

En nuestras sociedades actuales, no sólo el padre –que menciona el salmo 128- , sino también la madre trabaja fuera del hogar para sostener el bienestar y la serenidad de la familia. Quiero hacer hincapié en esa mención de la “serenidad familiar”. Las familias no vivimos sólo a base de bienestares materiales. Las crisis, los conflictos, las separaciones…arranca o son muy favorecidas por las tensiones y agobios, es decir, por la falta de “serenidad” y paz en el seno de los hogares. El modelo económico y la cultura empresarial nos impulsan a prisas, extenuaciones, faltas de tiempo, cansancios, desgastes y alteraciones psicosomáticas… que acaba pagando el clima familiar.

La vida merece ser vivida con responsabilidad, alegría y serenidad –aunque no exenta de sacrificio– y el hogar debiera ser un refugio de paz y descanso para todos sus miembros. Sin embargo, hoy en día muchos varones y mujeres padecen la rigidez del logro de objetivos tan numerosos como exigentes por parte de sus jefes y de la empresa.

Así como el desempleo (desocupación), la excesiva ocupación al trabajo que demandan muchas empresas hoy en día, trae consigo sufrimiento y una fuerte presión, especialmente a la mujer, para integrar adecuadamente su vida familiar y laboral, sin afectar su salud, su estabilidad emocional y su desarrollo más pleno.

Culturas corporativas family friendly verán la procreación como una realidad natural que además contribuye a la humanización de sus colaboradores y que redunda en mejores relaciones interpersonales y mejora del clima laboral en la empresa.

Los varones han de entender el valor de la corresponsabilidad familiar como fin y como medio para manifestar el amor a su mujer, anticipándose a estas necesidades suyas y de los miembros de la familia. Cuando se quiere, se puede. Y cuando se ama, todavía más.

Temáticas: Trabajo y familia