Amar sus defectos

Amar sus defectos

Carlos E. Guillén

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¿Lo amas con sus defectos…, o solamente en sus virtudes?

Fragmento Original

“Esta paciencia se afianza cuando reconozco que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es. No importa si es un estorbo para mí, si altera mis planes, si me molesta con su modo de ser o con sus ideas, si no es todo lo que yo esperaba… Recuerda que esos defectos son sólo una parte, no son la totalidad del ser del otro (…) El otro no es sólo eso que a mí me molesta. Es mucho más que eso (…) Me ama como es y como puede, con sus límites, pero que su amor sea imperfecto no significa que sea falso o que no sea real (…) El amor convive con la imperfección, la disculpa, y sabe guardar silencio ante los límites del ser amado”. (La alegría del amor, n. 92-113).

Comentario

Al leer este pasaje del Papa Francisco no pude menos que recordar lo que solía preguntarles san Josemaría a las parejas de jóvenes esposos o de novios que iban a verlo para pedirle algún consejo. Le preguntaba primero a uno, y luego al otro: “¿Lo amas? ¿Sí? ¿Pero lo amas con sus defectos? Porque si no, no lo amas…”. No se refería a ningún pecado, sino simplemente a esos defectos con los que uno vino al mundo y no sabe si se irá del mundo con ellos o sin ellos. Maneras de ser, reacciones, manías, orden o desorden, olvidos… No somos perfectos, pero aun así nos pueden querer y podemos querer a los demás como son. Con todo el realismo de lo que, a nuestro subjetivo juicio, son sus imperfecciones.

Además, explicaba el Fundador del Opus Dei en una entrevista, todos tenemos mal genio y defectos, pero tenemos también muchas cosas buenas, y por esas nos pueden querer. Ahora bien, si solamente se dedica uno todo el tiempo a resaltar los defectos y cosas malas del otro, seguramente llegará un punto en que se acabarán la paz y el cariño. Si quieren seguir juntos, tendrán más bien que luchar cada uno contra sus propios defectos y tratar de pasar por alto los de los demás. Es decir, que para que sea posible la convivencia no hace falta que no haya defectos, sino que haya el amor suficiente para superarlos, para aceptar que el otro “me ama con sus límites”. Y yo también.

Temáticas: Ayuda mutua