Matrimonio luz de amor

Matrimonio: luz de amor

Rosario García Naranjo

EspañolEspañol | English English

Nunca una situación humana es negra por entero. Ni desesperada sin remedio. Si la miras con la luz del amor le verás sus posibilidades.

Fragmento Original

“… la Iglesia no deja de valorar los elementos constructivos en aquellas situaciones que todavía no corresponden o ya no corresponden a su enseñanza sobre el matrimonio” (La alegría del amor, n. 292)

Comentario

La tarea de los cristianos se asemeja a la de un hospital de campaña. La Iglesia, como las madres, está más pendiente de los hijos que más la necesitan. De los débiles, de los enfermos para darles ánimos y la medicina de la esperanza. De los que se han perdido en el camino, para acompañarles por la noche hasta la luz del amanecer.

La Iglesia mira con esperanza a aquellas situaciones que no corresponden a su enseñanza sobre el matrimonio. No las abandona. Las acompaña, como un médico a sus pacientes. Mejor, una madre, a sus hijos malheridos o en desgracia.  Quien ama tiene una especial mirada: ve desde la esperanza aquel futuro donde su amado logrará ser mejor.

Os cuento un caso. Marisa y Walter se casaron por lo civil para hacerlo rápido y barato. Walter consiguió un trabajo en otra ciudad y tenía que mudarse de inmediato. Ambos se excusaron antes sus familias diciendo que no tenían el dinero para pagar los gastos de una boda religiosa y la recepción social, pero en cuanto pudieran ahorrar, lo harían.

Han pasado cinco años y ya tienen dos hijos. Siempre hubo razones para postergar el matrimonio religioso: la llegada del primer hijo, luego la del hermano, el pago del colegio, útiles, etc. etc. No obstante, en todo este tiempo, Marisa y Walter no han dejado de ir a Misa a la parroquia del lugar donde viven. Don Gonzalo es el párroco, les conoce y ha simpatizado con ellos. Les ha acogido con mucho cariño y ellos lo consideran como de la familia. Ha bautizado a sus hijos y a veces le invitan a casa a cenar. Poco a poco Don Gonzalo ha ido haciéndoles ver que gran ayuda para ellos y sus hijos significa que su unión sea también un sacramento. Que el mismo Jesucristo, con sus gracias, sea íntimo cómplice de su unión, transformándola en camino de redención y santidad. Que no piensen en un festejo y caro. Sino en unirse ante Dios. Marisa y Walter están repartiendo las invitaciones para su matrimonio religioso que será dentro de tres meses… con recepción, aunque pequeña. Esa parte ya no les preocupa porque han entendido el significado del sacramento: las gracias y la compañía de Jesucristo con ellos.

Temáticas: Compañía