La dirección espiritual en la familia

La dirección espiritual en la familia

Rosario García Naranjo

EspañolEspañol | English English

Cada persona, cada familia, es un rompecabezas único. Hay que lograr el modo personalizado para que cada “pieza” encuentre encaje, el suyo. Es un arte, sin duda. El arte de amarnos.

Fragmento Original

“Esto exige a toda la Iglesia una conversión misionera: es necesario no quedarse en un anuncio meramente teórico y desvinculado de los problemas reales de las personas”. (La alegría del amor, n. 201)

Comentario

El arte de amar se aprende amando. Acaban de comunicarle a Abel que la empresa ha dispuesto el recorte del personal y que él está en la primera relación de empleados que dejará de trabajar. No sabe cómo decírselo a Dora, su esposa. Ella renunció a su trabajo hace unos meses para poder estar más tiempo con sus cuatro hijos. Habla con Rodrigo, un amigo suyo y, al preguntarle cómo podría decírselo a Dora, Rodrigo responde: “¡pues se lo dices y nada más! Le explicas lo de la situación de la empresa y ya. ¿Qué más vas a hacer?”

Abel no está de acuerdo con Rodrigo, es más, la respuesta que ha recibido le ha dolido un poco, le parece fría, indiferente. ¿Por qué? Lo que ocurre es que las dificultades hablan directamente al corazón de las personas y el corazón a veces no entiende mucho la teoría. Y menos cuando el consejo teórico se da desde afuera de una familia. Desde afuera, las cosas no duelen al aconsejador.

Ante las dificultades que afectan a nuestra familia, lo primero que hacemos es sentirlas, nos sacuden el corazón, nos encogen el alma. Después, con tiempo y suerte, quizás podamos meterlas en razón. La comprensión intelectual está en otro nivel. Lo que una persona siente, lo que cada uno de los miembros de una familia padece, la manera en que se ven afectados ante las dificultades, todo eso habla primero al corazón. Habla otro lenguaje, más concreto, basado más afectos y sentimientos, que en argumentos racionales o en doctrinas teóricas.

¿Cuál es el lenguaje del corazón? El corazón entiende el lenguaje de la acogida, del cariño, del dar ánimos, esperanza, apoyos reales, concretos, con obras inmediatas. El lenguaje de ser escuchados sin críticas, sin juicios previos, sin condenas fáciles. Entiende el lenguaje de una propuesta posible, donde te comprometes a ayudarla, para ese problema en concreto. Se siente fortalecido si acompañas con tus pasos esa propuesta. Entiende el lenguaje del amor, de la acogida y de la esperanza.

Temáticas: Dinámica familiar

Ideas fuerza relacionadas