Dios bendice el amor humano

Dios bendice el amor humano

Carlos E. Guillén

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¡Asómbrate ante tus hijos!

Fragmento Original

“… la fecundidad de la pareja humana es «imagen» viva y eficaz, signo visible del acto creador.” (La alegría del amor, n. 10)

Comentario

Varias veces he podido ver la cara de padres primerizos. Están completamente maravillados ante su primer hijo. Lo miran y remiran. Con esas miradas y también a veces con las palabras se preguntan: ¿yo he hecho esto? La respuesta es “sí” y “no”. Ellos mismos intuyen que esa pequeña obra suya tiene algo de la grandiosidad de las obras de Dios. No es posible que una vida humana sea sólo un resultado biológico. Además de una herencia genética, puesta en un cuerpo, hay un espíritu personal único, de valía inconmensurable, incondicional, capaz de corresponder, como hijo, al amor de los padres. Esta persona nueva, inédita, del hijo no ha sido producida ni fabricada: ha sido creada. Y los esposos han intervenido en esa creación junto a Dios Trino.  Tienen derecho a sentirse como Dios cuando contempló al primer hombre salido de sus manos y “vio que era muy bueno”.

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